Hacer la web tú mismo no siempre es más barato
Cuando un autónomo me pregunta cuánto cuesta una web, a veces responde: "es que vi una oferta en internet por 30 euros al año". Y le digo la verdad: sí, puedes tener una web por 30 euros al año. Pero esa web no te va a vender nada. Va a ser una plantilla genérica, mal optimizada, sin estrategia, y en seis meses la habrás abandonado porque no te aporta valor.
El coste real de una web no es solo lo que pagas por ella. Es el tiempo que inviertes aprendiendo a usarla, arreglando lo que no funciona, intentando que aparezca en Google sin éxito... Ese tiempo es dinero. Y si durante esas horas pudieras estar atendiendo clientes, el "ahorro" se convierte en pérdida.
Qué incluye una web profesional
Un diseñador profesional no solo te monta una web. Te asesora sobre qué estructura funciona para tu sector, te ayuda a redactar los textos, optimiza la velocidad y el posicionamiento, te configura el hosting y el dominio, y te enseña a gestionarla. Todo eso tiene un valor que no se ve a simple vista pero que se nota en los resultados.
Además, una web hecha a medida crece contigo. Puedes añadir funcionalidades, cambiar textos, ampliar secciones. Una plantilla barata tiene techos muy bajos: llega un momento en que quieres hacer algo y simplemente no se puede.
La inversión que se amortiza sola
He tenido clientes que recuperaron la inversión de su web en el primer mes porque les llegó un cliente que sin la web no les habría encontrado. Un solo cliente puede pagar varias veces el coste de una web profesional. Pensarlo como un gasto en lugar de una inversión es el error que cometen muchos autónomos.
Mi recomendación: si tienes presupuesto, invierte en calidad. Si no lo tienes, es mejor esperar y ahorrar que tirar el dinero en algo que no funciona. Una mala web puede hacerte más daño que no tener web.
Escrito por Carlos Garabatos
Diseñador web freelance en España. Ayudo a autónomos y pymes a tener presencia digital profesional sin complicaciones técnicas. Saber más →